Diseño, técnica y construcción.
Su recorrido entre diseño y tecnología encontró en los sabores una forma tangible de crear. En CAPICÚA une concepto, identidad y búsqueda sensorial.

Un gin boutique de Córdoba creado para acompañar encuentros elegidos con intención.
CAPICÚA no nació de una tendencia ni de un plan cerrado. Empezó con un gesto simple que despertó curiosidad y se convirtió en una forma compartida de crear.
Una botella fue el comienzo visible. Detrás vinieron el aprendizaje, las pruebas y la decisión de construir una identidad propia desde Córdoba.

Nicolás le regaló a Hernán una botella de gin. Ese encuentro abrió la curiosidad por una bebida que todavía tenía mucho por descubrir.
La curiosidad se volvió aprendizaje: botánicos, aromas, equilibrio y muchas pruebas para encontrar una dirección sensorial propia.
El proyecto tomó forma como un gin boutique de Córdoba, equilibrado, robusto y marcadamente especiado, pensado para acompañar encuentros elegidos con intención.
Su recorrido entre diseño y tecnología encontró en los sabores una forma tangible de crear. En CAPICÚA une concepto, identidad y búsqueda sensorial.
La fotografía le enseñó a encontrar el encuadre justo. Esa atención aportó otra perspectiva para reconocer el perfil y los detalles que debían permanecer.

La palabra capicúa viene del catalán, de cap i cua: “cabeza y cola”. En español nombra aquello que puede leerse igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.
CAPICÚA toma esas dos ideas —los extremos y el equilibrio— para construir su identidad. Cabeza y cola también nombran momentos del proceso de destilación. Entre ambas se elige el corazón: el punto donde la intención se convierte en carácter.
Porque una historia no se define solamente por cómo empieza o cómo termina, sino por lo que sucede en el medio.

La idea de equilibrio se traduce en una receta base de perfil robusto y especiado, con enebro patagónico como columna vertebral y producción small batch.

La pausa no interrumpe el encuentro. Permite vivirlo con intención.
Bajar el ruido cotidiano y elegir estar presentes.
Abrir una pausa sin hacer de la copa la protagonista.
Dar lugar a la charla sin apuro, al brindis inesperado y al tiempo compartido.
Once —el primer número capicúa— principios para orientar cómo CAPICÚA elige, crea y crece.
Elegir bien empieza por detenerse y reconocer qué queremos construir.
Decir que no a lo que agrega ruido es una forma de cuidar la identidad.
Lo importante es aquello que conserva su sentido cuando pasa el tiempo.
Es encontrar el lugar justo donde nada sobra y nada falta.
La botella abre una puerta; la intención, el oficio y el tiempo le dan sentido.
Entre el comienzo y el final sucede aquello que convierte una elección en historia.
Toda idea empieza a tomar forma cuando elegimos participar de ella.
La autenticidad se reconoce en la claridad, la coherencia y la fidelidad al propio centro.
Primero están las personas; después, el momento compartido; finalmente, la copa.
Es bajar el ruido y volver a las personas, al momento y a lo que merece atención.
Elegir abre una historia que todavía debe construirse, compartirse y cuidarse.
El gin es el comienzo visible. Lo que sucede alrededor de la copa es lo que puede permanecer.
Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
Lo que ves es solo el comienzo.
Para ingresar al sitio de CAPICÚA debés ser mayor de 18 años.
Este sitio contiene información sobre bebidas alcohólicas.
CAPICÚA promueve el consumo responsable.
Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.